16/7/15

Ligar es como montar en bici - Brandy Manhattan














Lunes de agosto. Siete de la mañana: bronca monumental con mi chico; ocho y cuarto: me despiden; nueve y media: sorprendo al muy desgraciado con otra. ¿Qué haríais vosotras, eh? A lo mejor sois más valientes y hubierais cogido el toro por los cuernos… pero como allí los únicos cuernos me los habían puesto a mí lo que cogí fue mi maleta de Prada. ¿Que por qué me largué a Londres? Porque tengo la doble nacionalidad y un piso compartido.

Pero no esperaba encontrarme a dos compañeras convencidas de que el amor es para locas, débiles o cobardes… ni a un vecino médico que conseguía que mis braguitas se revolucionaran solo con verlo… ni hacerme amiga de Maria, un ejemplo de superación…, ni a su primo, que resultó ser mi actor favorito y que estaba más bueno que comer con los dedos.
Ni descubrir que dejar los problemas en España no significaba superarlos. O que la autoestima no se reinventaba. O que no tenía ni idea de cómo funcionaban los rollos de una noche.
¿Queréis que nos tomemos una copa y os lo cuento con más calma? Id llamando al camarero y pedid una botella de vino: invito yo. Ah, por cierto: me llamo Victoria Adams. No es broma.
La autora, Brandy Manhattan ha trabajado como guionista en Broadway, publicitaria en Madison Avenue y personal shopper en el Upper East Side. Pero eso fue antes del resbalón provocado por la capa de hielo que transformó la acera de la Quinta Avenida en una traicionera pista de patinaje, y que dio lugar a un largo periodo de inmovilidad.

Os podéis imaginar el telele que me dio cuando vi que estaba escrito en primera persona, ¿verdad?  Empezáis a conocer mis manías. Pues por una vez no voy a protestar. Nada. No diré ni media. Y eso que la autora fuerza tanto la interacción entre el lector y el narrador de la historia, que lo convierte en una charla entre ambos. Ahora, después de confesar que la voz narrativa me ha parecido bien, permitiréis que me queje un poco (solo un poco) por perdernos, durante toda la historia, el punto de vista de él. Entiendo que es el efecto que se le quiere dar, entiendo que es la historia de Victoria y, por supuesto, entiendo que se mantiene intacto el halo de misterio en torno al personaje masculino, pero... me parece tan bien creado, tan sexy, tan tierno y tan especial, que me quedo con ganas de algo más que un epílogo. Con todo eso, prefiero que el libro esté centrado en ella y solo ella a que cada capitulo intervenga un personaje. Con el ritmo impetuoso y explosivo que le imprime la autora habría sido un caos identificarte con distintas voces narrativas. Así que, primer punto de la novela: la primera persona es un acierto.
El lenguaje es fresco, ocurrente y divertido. El tono ingenioso, las respuestas ácidas y las situaciones desconcertantes se repiten a lo largo de todo el libro. Tiene puntazos muy buenos. Y yo, que no soy de reírme con facilidad, me he descubierto soltando alguna que otra carcajada en determinados momentos. Eso, además de cómo se desarrolla la historia, hace que estés deseando tener un rato para volver a cogerlo y avanzar en su lectura. Es una novela, que a pesar de algunos malos tragos que hay que pasar, se percibe de forma muy positiva.
He visto que en algunos sitios la catalogan de Chick lit, por su portada también lo parece, y yo he añadido a esa etiqueta la de Romántica contemporánea porque me parece que es algo más. Y es que la historia de amor, con sus altibajos, está muy presente en el libro y las amigas, el amor por las compras, la fascinación por la moda y las dificultades en el ámbito profesional están ahí, pero no son tan relevantes.
Victoria, la prota, es una persona insegura, con la que te puedes identificar con facilidad. Su entorno, sus sentimientos, sus decisiones son perfectamente creíbles y reales. El personaje masculino es... divino de la muerte, aunque sus motivos, lo que le mantiene alejado de la relación, me resulta un poco el punto débil de la historia. No quiero decir con esto que no sea posible, desconozco el ambiente médico e ignoro a lo que se puede llegar por mantener un estatus profesional sin mácula, pero me ha parecido un poco exagerado.
Las escenas íntimas son subiditas, y pueden parecer más apropiadas para un libro de erótica. Eso es algo que puede ser un plus para determinado tipo de lectora. Para mi no hubiera pasado nada de no serlo. El tipo de libro no me lo pedía, pero reconozco que están bien tratadas y en su lugar y momento y, por supuesto, no se utiliza un lenguaje soez o de mal gusto. Para nada.
En resumen.
Buen libro para una distracción total y absoluta. De los que capturan tu interés y te hacen mantener la historia en tu mente entre descanso y descanso de lectura o una vez terminado.

4 comentarios:

  1. Hola!!
    Me alegro de que te lo pasaras tan bien con el libro.
    ¿Sabes? yo tuve mis problemas con el jajjaja y de hecho se lo comenté a la autora. Es que mira que me gusta como escribe y me lo paso genial con ella, pero pasaron cosas por mi cabeza y claro... no lo pude disfrutar.
    Ya se sabe, para gustos colores ¿no?
    Muchos besines ;)

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    1. Yo tuve también algunas cosillas, pero lo bueno superó a lo malo y me lo pasé bien al final.
      Para gustos los colores, por supuesto. Eso siempre.
      Besos, Cris.

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  2. Hola guapa!! Sí, me puedo imaginar tu telele cuando lo viste escrito en primera persona, jajaja. Este libro le eché una ojeada cuando salió, vi que era de género chick lit (son los que menos me llaman la atención), y no me terminó de convencer. Pero leyendo ahora tu reseña y contando de que hay una buena historia romántica, creo que no lo descartaré y cuando tenga ganas de unas carcajadas lo tendré en cuenta ;)
    Gracias por traernos esta reseña!
    Besos!!

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    1. Gracias, Samantha!
      Pues básicamente fue un: NOOOO otro más nooo! Pero al final lo llevé bastante bien.
      La autora es muy elocuente y tiene un fino sentido del humor.
      Gracias por pasarte.
      Besos!

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