31/10/18

¿Las reseñas deben cobrarse?

No tenía ningunas ganas de volver (me da pereza entrar en las redes, acabo viendo siempre las mismas cosas) por lo que no creo que este artículo sea el inicio de una continuidad, ahora mismo estoy leyendo poquísima Romántica, que es lo que reseña en este blog y últimamente me guardo mis opiniones; estoy con el umbral de confrontación muy alto y me afectan pocas cosas. Bueno, sí me afectan, pero hago la vista gorda.  
Hoy vengo porque he visto en las redes una conversación sobre uno de los conflictos literarios más viejos del mundo, la relación entre escritores y blogueros y si las reseñas pagadas son menos sinceras que otras, y aquí estoy para aportar mi granito de arena. 

Empecemos. ¿Las reseñas deben cobrarse?
Solo de pensarlo se me eriza la piel (hasta dónde hemos llegado), pero voy a intentar analizarlo con frialdad.

En las redes veo que se plantean muchas preguntas.
¿Los escritores usan al bloguero en su beneficio? ¿Son los blogs buenas plataformas para que te encuentren los lectores? ¿Se regalan libros de manera indiscriminada para conseguir visibilidad? ¿Las reseñas son buenas, bonitas y baratas? ¿Son los bloggers unos aprovechados? ¿Libro a cambio de reseña bonita? Y la bomba: Si es un trabajo, ¿se debería de cobrar por él? 

Creo que hay que matizar muchas cosas antes de dar las respuestas. Sobre todo porque hay muchos tipos de blogs y cuando generalizas saltan ofendidos por todas partes. Yo no voy a juzgar, solo a exponer una realidad que tenemos delante y que puede gustarnos más o menos, nada más. Pero para no llenar páginas y páginas necesito simplificar y, aunque seguro que hay miles de puntos intermedios, me veo obligada a resumir, no queda otra. 

Basándome en ese criterio de síntesis, a mi entender hay, principalmente, dos tipos de blogs:

1. El de carácter personal.
Su autor escoge lo que quiere contar (y cómo quiere hacerlo). Su aportación es desinteresada, incluso llegando hasta el punto de organizar iniciativas por el bien de un colectivo. Solo porque sí, porque ama los libros y le nace. Nadie le dice qué ha de leer, no sigue modas sino su instinto. Su bitácora es solo una voz, un desahogo, una forma de compartir y contactar con otras personas que tienen los mismos gustos. Puede ser exquisito, bueno, malo o mediocre. Su grado de implicación también puede variar. 
Los blogs realmente buenos suelen ser espacios muy personales, únicos e incluso, pueden llegar a ser excepcionales, pero son una minoría. Ser original no está al alcance de todo el mundo. 

2. El blog montado como negocio.
Aquí hay muchos modelos de negocio en función de quién sea el administrador y cómo haya decidido organizarse. Algunos buscan ingresos, otros reconocimiento, otros leer gratis. No tengo nada en contra de esto, pero como en cualquier negocio, algunos son lícitos y otros no. 

Hay blogs que nacen para leer de forma gratuita. Generalmente se apoyan entre ellos para aumentar seguidores y conseguir así que las editoriales les envíen libros. Como se crean para beneficio propio, las reseñas suelen ser comentarios que cumplen expediente y que solo les sirven para salir del paso, con lo cual es fácil identificarlos. Además, suelen olvidar que escriben para sus lectores y se dedican a inflar los comentarios para continuar retroalimentándose; si el autor o la editorial quedan contentos, reciben más libros. 
El sistema debe de funcionar, cada vez hay más.

Blogs que reseñan a cambio de un pago (normalmente en especies —la novela en cuestión—, aunque también puede ser de tipo monetario, lo vi el otro día en un comentario y me quedé muerta).  Supongo que muchos de ellos empezarían como blogs personales e irían evolucionando a este otro modelo. Están muy extendidos, es lo que más te encuentras si te das un paseo por las bitácoras, por lo que se deduce que funciona. Pero, aunque sea a través de un contrato verbal, no hay que olvidar que lo que ofrecen es una transacción comercial. Lo normal es que sea es el autor o la editorial quien contacte con el bloguero, pero también puede darse al revés.
A partir de aquí, yo expongo lo básico, cada cual que saque sus conclusiones, la reseña que salga de todo esto depende mucho del amor propio del bloguero y de su forma de trabajar. Algunos se preocupan de hacer un buen análisis, explicando lo bueno y lo menos bueno, buscan comparaciones y relación con otros libros del autor o del género, y otros, simplemente, cumplen expediente.
Es una forma de publicidad. Uno contrata y el otro cumple. Nada más. 


Y ahora que he aclarado esto empiezo a responder a las preguntas que escribí más arriba.

¿Los escritores se aprovechan de los blogueros?
Yo creo que no, aunque podamos (voy a usar el plural aunque yo no me veo dentro de este grupo) parecer víctimas del sistema —los que trabajan y sacan el género adelante por casi nada—, quienes realmente tenemos poder de decisión real somos los administradores de los blogs. Nuestro espacio es nuestra casa y allí podemos decir y hacer lo que consideremos en cada momento, tanto si se cobra  por las reseñas como si no se hace.

¿Son los blogs buenas plataformas para que los lectores encuentren a los autores? 
Quizá lo fueron en su momento, pero hoy en día hay tantos que veo al lector un tanto disperso. Y hay algo quiero dejar claro, que haya un número elevado de seguidores no asegura que aparecer en determinados blogs tenga la difusión deseada; hay muchos números inflados por sorteos y regalos. Pero si es verdad que si se elige bien la bitácora y el pago es un ejemplar, es una forma de publicidad barata. Eso sí, cuidado, puede salirte carísima si luego te encuentras una reseña plana y llena de faltas que ni siquiera puedes compartir. Lo suyo es elegir bien.

¿Se regalan libros de forma indiscriminada para conseguir visibilidad?
Sí. Generalmente quienes lo hacen suelen ser editoriales con un buen respaldo económico porque para conseguir el efecto tienen que ser muchos los envíos en un espacio corto de tiempo. A ellos les sale barato el envío y el ejemplar y, aunque las reseñas que se consigan sean un poco clones, que se comparta una portada en las redes porque un blog haya publicado una crítica o booktubers o instagramers suban sus unboxings, es una forma de que ese libro «se vea». Es publicidad.

¿Las reseñas son buenas, bonitas y baratas?
Pues que sean buenas y bonitas depende de muchas cosas, pero la principal es de quién las escribe. En cuanto a baratas, según se mire, desde luego es más económico que poner un anuncio de página entera en el Marie Claire.

¿Son los bloggers que cobran unos aprovechados?
Pues no, no tienen por qué. Es verdad que hay gente que reseña y comparte porque le nace hacerlo, pero quienes lo hacen a cambio de un ejemplar no son mala gente, solo dan un servicio y buscan algo a cambio. Además puede que hagan un trabajo fantástico. Lo que ocurre es que las malas prácticas de algunos han conseguido que se les mire a menudo con otros ojos.

¿Libro a cambio de reseña bonita?
Ante todo debería de ser sincera, pero ahí ya entra la conciencia de cada uno.

Conclusión: Si es un trabajo, ¿se debería de cobrar por él?
Es obvio que para muchos lo es (lo ven de ese modo) y, si lo han transformado en un trabajo, es lógico que lo cobren. ¿No le pagas a Facebook por publicidad? Pues esto es lo mismo.

***

A pesar de intentar verlo de la manera más aséptica posible, no me convence el cariz que está tomando todo esto, como usuario me siento un poco marioneta, engañado la mayor parte del tiempo, pero como puedes ver, todo está permitido, hay mil modelos que funcionan y que están ahí para que tú (escritor o bloguero) elijáis. Ahora bien, como lector, al bloguero/trabajador le digo que no me engañe y que no pregone a los cuatro vientos que lo que hace es por amor al arte, por el bien del género o por apoyar al autor (Si quieres apoyarle compra el libro). Y si escribes las reseñas a cambio de una remuneración, aunque lo hagas desde la sinceridad más absoluta, es publicidad y quiero saberlo. Estás «cobrando» por ello y, por ley, debes informar a los usuarios, de otro modo caes en la publicidad encubierta y eso puede traerte un disgusto. Así que si eres de los bloggers que dicen hacer reseñas sinceras, la mejor forma es siendo sincero desde el principio.

Y si crees todo esto que te cuento no va contigo: mira esto.



15/7/18

Una rosa en invierno - Kathleen Woodiwiss




Para saber hay que aprender, para juzgar, leer y para comprender por qué la Romántica está donde está hay que leer historias del pasado. Esta es mi primera lectura de Kathleen Woodiwiss y tengo sentimientos encontrados (demasiado encontrados).

No sé cómo voy a salir airosa de esta reseña, hay tantas y tantas personas enamoradas de esta historia que me da cierta vergüenza ser la nota discordante. El libro tiene cosas buenas, claro, pero como lectura es muy muy mejorable. El lenguaje es denso, denso y denso, hay repeticiones a mil (por favor, si alguien que me lea lo tiene en un lector electrónico que escriba «musculosos brazos» y me cuente cuantas coincidencias hay, yo apuesto a que más de cincuenta); la recopilación de clichés es tremenda; la actitud machista... sin comentarios (después hablaremos de eso y aclararé mi postura no os sublevéis todavía); la falta de una ambientación más precisa (a pesar de todos los detalles descritos y su longitud es algo como muy vago, podría haber sucedido cincuenta años después o antes, y no nos habríamos dado cuenta); una subtrama enrevesada pero predecible... 
Sin embargo, la historia engancha y yo confieso haber leído casi de tirón hasta la página cuatrocientos noventa y cinco. Una vez resuelto el conflicto entre los dos protagonistas tuve un parón y a punto estuve de no continuar (me quedaba poco, el libro tiene quinientas noventa y cuatro páginas), la resolución del resto me parecía de lo más predecible y por ello poco interesante, pero al final dí el último empujón y lo terminé, aunque tengo que decir que las escenas de acción finales las leí un poco en vertical. Después explicaré por qué.

Lo busqué de segunda mano. Blogueras, escritoras y lectoras hablaban tan bien de él que me dije que lo quería en papel y en una buena edición y no de bolsillo. Lo compré en Libros Alcaná, a través de su web, en tapa dura con sobrecubierta y publicado por Círculo de Lectores, y aún no siendo nuevo está impecable.

Y después de todo esto entramos en materia.
Intentaré no destripar la novela, pero me va a ser imposible no contar cosas si quiero que me entendáis.

El lenguaje de la autora es denso y retórico. Eso no es malo, simplemente es una forma de contar, pero cuando unes un estilo ampuloso y recargado a repeticiones... mal asunto. Lo que he dicho antes referido a los «musculosos brazos» (que es flagrante, de verdad, yo ya llegaba a un punto que me reía cada vez que lo veía escrito) se puede decir de otras expresiones y de verdad, el lector ya se ha imaginado esos brazos, no hace falta que le digas otra vez cómo son. 
Lo malo de un estilo así es que hay que saber usarlo y en determinadas ocasiones considero que debes huir de él. Por ejemplo: en las escenas de acción. Si le das un golpe en la cabeza a un personaje, no puedes tardar cinco párrafos (es un decir) en contar cómo cae al suelo; el lector ha perdido el hilo de la acción totalmente. La escena de la liberación final (no diré de quién, para no destripar) dista bastante de estar bien contada porque es dificilísimo, como lector, meterse en ella.

No pasa nada por usar clichés, de verdad, nada, pero no al montón porque con ellos consigues que la historia sea predecible. La pobre e inexperta Erienne (que es toda una belleza pero no lo sabe) necesita ser salvada constantemente, todos los hombres la desean, todos quieren manosearla, todos... Volvemos a las repeticiones. Él es el guapo de infarto, ancho de hombros, estrecho de caderas y con largos y «musculosos brazos», el canalla encantador, el hombre al que todas desean... Una tormenta que les pilla desprevenidos, un tropezón que él evita... La lista es larga. De verdad que no me importan los tópicos, pero tantos y tan manoseados...

Por otro lado, la novela refleja una época en la que la mujer poco tenía que decir y así debe mostrarse, es la pura realidad, pero no es lógico que el autor (autora en este caso) se ponga de parte de esa actitud y en muchas frases esté presente y se acepte y que la protagonista, a pesar de su tozudez y su «fortaleza», tenga que ser salvada una y otra vez porque es incapaz de hacer nada por sí misma. Qué esté escrita en los ochenta no la exime de esto, hay historias muy anteriores que hacen que la mujer tenga un poquito de dignidad (o al menos de pensamientos propios).

A pesar de todas las peripecias por las que pasan y la importancia que tienen en la historia, los protagonistas me parecen superficiales. Solo parecen preocupados por la apariencia física del otro. Y ese triángulo amoroso... Stuart, Erienne y Christofer. Me sorprende que algunas lectoras se sorprendan (valga la redundancia) de su resolución, a mi me pareció evidente desde que ella pone los pies en Saxton Hall, aunque reconozco que leí con avidez par ver cómo se desarrollaba y resolvía el conflicto.

¿Recomendable?
Bien, bueno, sí, pero sabiendo a qué te enfrentas. Creo que es un libro del que no se saca el mismo mensaje cuando eres lectora primeriza (que te eclipsa como he podido ver en algunas reseñas) a cuando llevas mucho y variado a tus espaldas. En este momento para mi se ha quedado en una lectura superficial aunque entretenida.










Puedes encontrarlo en digital y en papel editado por Cisne.
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16/6/18

Edenbrooke - Julianne Donalson.

A veces me encuentro lecturas en mi Kindle que no sabía ni que las había comprado. Eso me ha sucedido con Edenbrooke, una historia bonita y muy representativa de lo que es (o debería de ser) eso que llamamos Romántica. 

Edenbrooke
Julianne Donaldson

Libros de Seda 
Agosto de 2014.
Digital y Tapa blanda.





SINOPSIS
Marianne Daventry haría cualquier cosa para escapar del aburrimiento de Bath y las atenciones amorosas de un cretino que no le interesa en absoluto. Así que cuando le llega una invitación de su hermana gemela, Cecily, para que se una a ella en una maravillosa casa de campo, aprovecha la oportunidad. Por fin podrá relajarse y disfrutar del campo, que tanto le gusta, mientras su hermana se las arregla para atraer la atención del guapo heredero de Edenbrooke. Sin embargo, Marianne acabará por descubrir que incluso los mejores planes pueden salir mal: primero será un aterrador encuentro con un salteador de caminos, después un coqueteo aparentemente inofensivo... el caso es que, al final, Marianne se verá envuelta en una inesperada aventura llena de intriga y de amor, tan apasionante que no podrá dar descanso a su mente. ¿Será capaz de controlar su corazón traidor o caerá rendida ante un misterioso desconocido? 
Está claro, el destino quiere para Marianne algo distinto a lo que ella había planeado al ir a Edenbrooke.


Quiero aclarar primero de todo (antes de que algunas lectoras kamicazes piensen en esperarme a la puerta de casa) porque he dicho que creo que esta novela representa muy bien lo que entiendo por género romántico: Es una historia de personajes y sentimientos (a veces no es necesario más, lo importante es que todo quede compensado); está bien escrita —sé que esto puede sonar a barbaridad pero en muchas ocasiones el tono, la forma de contar y describir la sociedad, sus vicios y virtudes, de la época me han parecido muy «austinianos»—; tanto sus personajes como lo que nos cuentan son coherentes con la época y no necesita de grandes juegos malabares ni giros para captar nuestra atención, ni siquiera de escenas explícitas de cama.

¡Vaya! Qué aburrido! No hay escenas de sexo [muñequito con los ojos en blanco].
Señoras mías... a veces no hace ninguna falta. Lees las críticas de algunas novelas y, si no hay revolcones, las lectoras se mueren del aburrimiento [muñequito con los ojos en blanco, again]. Pero es la pura verdad, no siempre son necesarios, hay historias que no lo piden y este es un claro ejemplo en el que ni lo esperas ni lo echas de menos; la tensión se puede cortar con una navaja y los sentimientos están a flor de piel. Y te emocionas con una mirada, con un roce, con un quiero llorar y no debo o con los giros y giros sobre la verde hierba y con el sol dándote en la cara.

La novela está escrita en primera persona y narrada únicamente desde el punto de vista de la protagonista femenina y encontrarte con ello es... reconfortante. Y lo dice alguien que tuerce el morro cada vez que me toca lectura desde los pensamientos de los personajes. Pero en este caso ha sido como charlar con una amiga y que te cuente su historia. Ni siquiera he echado de menos saber más de su partenaire (me refiero a que también él llevara el peso de la narración), porque Phillipe es el tipo de hombre que te conquista desde la primera sonrisa y al que juzgas por sus actos y su ingenio. A veces tampoco se necesita más.

Y otra cosa que ya que comentado pero que quiero remarcar, es que la protagonista femenina está donde deben estar. Marianne es una mujer de su tiempo, inconformista con la etiqueta de la sociedad, sí, pero que no trasgrede las normas de la época; sabe cuál es su lugar y hasta donde debe llegar. Y por ello me ha parecido muy creíble —y de nuevo muy «austiniana»—.

No es sorprendente, pero sí bonita, sencilla y emotiva.
Muy recomendable.