15/7/18

Una rosa en invierno - Kathleen Woodiwiss




Para saber hay que aprender, para juzgar, leer y para comprender por qué la Romántica está donde está hay que leer historias del pasado. Esta es mi primera lectura de Kathleen Woodiwiss y tengo sentimientos encontrados (demasiado encontrados).

No sé cómo voy a salir airosa de esta reseña, hay tantas y tantas personas enamoradas de esta historia que me da cierta vergüenza ser la nota discordante. El libro tiene cosas buenas, claro, pero como lectura es muy muy mejorable. El lenguaje es denso, denso y denso, hay repeticiones a mil (por favor, si alguien que me lea lo tiene en un lector electrónico que escriba «musculosos brazos» y me cuente cuantas coincidencias hay, yo apuesto a que más de cincuenta); la recopilación de clichés es tremenda; la actitud machista... sin comentarios (después hablaremos de eso y aclararé mi postura no os sublevéis todavía); la falta de una ambientación más precisa (a pesar de todos los detalles descritos y su longitud es algo como muy vago, podría haber sucedido cincuenta años después o antes, y no nos habríamos dado cuenta); una subtrama enrevesada pero predecible... 
Sin embargo, la historia engancha y yo confieso haber leído casi de tirón hasta la página cuatrocientos noventa y cinco. Una vez resuelto el conflicto entre los dos protagonistas tuve un parón y a punto estuve de no continuar (me quedaba poco, el libro tiene quinientas noventa y cuatro páginas), la resolución del resto me parecía de lo más predecible y por ello poco interesante, pero al final dí el último empujón y lo terminé, aunque tengo que decir que las escenas de acción finales las leí un poco en vertical. Después explicaré por qué.

Lo busqué de segunda mano. Blogueras, escritoras y lectoras hablaban tan bien de él que me dije que lo quería en papel y en una buena edición y no de bolsillo. Lo compré en Libros Alcaná, a través de su web, en tapa dura con sobrecubierta y publicado por Círculo de Lectores, y aún no siendo nuevo está impecable.

Y después de todo esto entramos en materia.
Intentaré no destripar la novela, pero me va a ser imposible no contar cosas si quiero que me entendáis.

El lenguaje de la autora es denso y retórico. Eso no es malo, simplemente es una forma de contar, pero cuando unes un estilo ampuloso y recargado a repeticiones... mal asunto. Lo que he dicho antes referido a los «musculosos brazos» (que es flagrante, de verdad, yo ya llegaba a un punto que me reía cada vez que lo veía escrito) se puede decir de otras expresiones y de verdad, el lector ya se ha imaginado esos brazos, no hace falta que le digas otra vez cómo son. 
Lo malo de un estilo así es que hay que saber usarlo y en determinadas ocasiones considero que debes huir de él. Por ejemplo: en las escenas de acción. Si le das un golpe en la cabeza a un personaje, no puedes tardar cinco párrafos (es un decir) en contar cómo cae al suelo; el lector ha perdido el hilo de la acción totalmente. La escena de la liberación final (no diré de quién, para no destripar) dista bastante de estar bien contada porque es dificilísimo, como lector, meterse en ella.

No pasa nada por usar clichés, de verdad, nada, pero no al montón porque con ellos consigues que la historia sea predecible. La pobre e inexperta Erienne (que es toda una belleza pero no lo sabe) necesita ser salvada constantemente, todos los hombres la desean, todos quieren manosearla, todos... Volvemos a las repeticiones. Él es el guapo de infarto, ancho de hombros, estrecho de caderas y con largos y «musculosos brazos», el canalla encantador, el hombre al que todas desean... Una tormenta que les pilla desprevenidos, un tropezón que él evita... La lista es larga. De verdad que no me importan los tópicos, pero tantos y tan manoseados...

Por otro lado, la novela refleja una época en la que la mujer poco tenía que decir y así debe mostrarse, es la pura realidad, pero no es lógico que el autor (autora en este caso) se ponga de parte de esa actitud y en muchas frases esté presente y se acepte y que la protagonista, a pesar de su tozudez y su «fortaleza», tenga que ser salvada una y otra vez porque es incapaz de hacer nada por sí misma. Qué esté escrita en los ochenta no la exime de esto, hay historias muy anteriores que hacen que la mujer tenga un poquito de dignidad (o al menos de pensamientos propios).

A pesar de todas las peripecias por las que pasan y la importancia que tienen en la historia, los protagonistas me parecen superficiales. Solo parecen preocupados por la apariencia física del otro. Y ese triángulo amoroso... Stuart, Erienne y Christofer. Me sorprende que algunas lectoras se sorprendan (valga la redundancia) de su resolución, a mi me pareció evidente desde que ella pone los pies en Saxton Hall, aunque reconozco que leí con avidez par ver cómo se desarrollaba y resolvía el conflicto.

¿Recomendable?
Bien, bueno, sí, pero sabiendo a qué te enfrentas. Creo que es un libro del que no se saca el mismo mensaje cuando eres lectora primeriza (que te eclipsa como he podido ver en algunas reseñas) a cuando llevas mucho y variado a tus espaldas. En este momento para mi se ha quedado en una lectura superficial aunque entretenida.










Puedes encontrarlo en digital y en papel editado por Cisne.
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16/6/18

Edenbrooke - Julianne Donalson.

A veces me encuentro lecturas en mi Kindle que no sabía ni que las había comprado. Eso me ha sucedido con Edenbrooke, una historia bonita y muy representativa de lo que es (o debería de ser) eso que llamamos Romántica. 

Edenbrooke
Julianne Donaldson

Libros de Seda 
Agosto de 2014.
Digital y Tapa blanda.





SINOPSIS
Marianne Daventry haría cualquier cosa para escapar del aburrimiento de Bath y las atenciones amorosas de un cretino que no le interesa en absoluto. Así que cuando le llega una invitación de su hermana gemela, Cecily, para que se una a ella en una maravillosa casa de campo, aprovecha la oportunidad. Por fin podrá relajarse y disfrutar del campo, que tanto le gusta, mientras su hermana se las arregla para atraer la atención del guapo heredero de Edenbrooke. Sin embargo, Marianne acabará por descubrir que incluso los mejores planes pueden salir mal: primero será un aterrador encuentro con un salteador de caminos, después un coqueteo aparentemente inofensivo... el caso es que, al final, Marianne se verá envuelta en una inesperada aventura llena de intriga y de amor, tan apasionante que no podrá dar descanso a su mente. ¿Será capaz de controlar su corazón traidor o caerá rendida ante un misterioso desconocido? 
Está claro, el destino quiere para Marianne algo distinto a lo que ella había planeado al ir a Edenbrooke.


Quiero aclarar primero de todo (antes de que algunas lectoras kamicazes piensen en esperarme a la puerta de casa) porque he dicho que creo que esta novela representa muy bien lo que entiendo por género romántico: Es una historia de personajes y sentimientos (a veces no es necesario más, lo importante es que todo quede compensado); está bien escrita —sé que esto puede sonar a barbaridad pero en muchas ocasiones el tono, la forma de contar y describir la sociedad, sus vicios y virtudes, de la época me han parecido muy «austinianos»—; tanto sus personajes como lo que nos cuentan son coherentes con la época y no necesita de grandes juegos malabares ni giros para captar nuestra atención, ni siquiera de escenas explícitas de cama.

¡Vaya! Qué aburrido! No hay escenas de sexo [muñequito con los ojos en blanco].
Señoras mías... a veces no hace ninguna falta. Lees las críticas de algunas novelas y, si no hay revolcones, las lectoras se mueren del aburrimiento [muñequito con los ojos en blanco, again]. Pero es la pura verdad, no siempre son necesarios, hay historias que no lo piden y este es un claro ejemplo en el que ni lo esperas ni lo echas de menos; la tensión se puede cortar con una navaja y los sentimientos están a flor de piel. Y te emocionas con una mirada, con un roce, con un quiero llorar y no debo o con los giros y giros sobre la verde hierba y con el sol dándote en la cara.

La novela está escrita en primera persona y narrada únicamente desde el punto de vista de la protagonista femenina y encontrarte con ello es... reconfortante. Y lo dice alguien que tuerce el morro cada vez que me toca lectura desde los pensamientos de los personajes. Pero en este caso ha sido como charlar con una amiga y que te cuente su historia. Ni siquiera he echado de menos saber más de su partenaire (me refiero a que también él llevara el peso de la narración), porque Phillipe es el tipo de hombre que te conquista desde la primera sonrisa y al que juzgas por sus actos y su ingenio. A veces tampoco se necesita más.

Y otra cosa que ya que comentado pero que quiero remarcar, es que la protagonista femenina está donde deben estar. Marianne es una mujer de su tiempo, inconformista con la etiqueta de la sociedad, sí, pero que no trasgrede las normas de la época; sabe cuál es su lugar y hasta donde debe llegar. Y por ello me ha parecido muy creíble —y de nuevo muy «austiniana»—.

No es sorprendente, pero sí bonita, sencilla y emotiva.
Muy recomendable.






14/6/18

¿Necesitamos crítica o autocrítica?


¿Veremos algún día publicaciones literarias donde no solo se recomienden libros, sino que también se analicen?

Después de un rato recorriendo páginas (Twitter es una fuente inagotable de direcciones y nuevos blogs) siento que me invade la sensación de que todo es «brilli-brilli». Y es que lo artificial de algunos artículos es capaz de cortarte el hipo de raíz. Veo demasiados elogios (a menudo vacíos) y poco sentimiento; muchas ganas de quedar bien y cero naturalidad; mucha pose y ansias de protagonismo y poco amor por el trabajo; codicia por abarcar, por crecer y multiplicar la comunidad, aunque lo que cuentes apenas tenga interés por carecer de contenido (la realidad es que hacer buenas reseñas/artículos lleva su tiempo y claro, así no se pueden sacar dos o tres publicaciones semanales que es lo que se necesita para medrar en esto); veo... (vamos a entrecomillarlo) «poco interés», aunque se nos llene la boca de que todo lo que hacemos es por y para el género.
Pensadlo. ¿Se hace por difundir, por curiosidad personal, por pura generosidad... o por nosotros mismos?
Y ojo, que me parece genial que lo hagas por ti y conviertas tu blog en un negocio, pero luego no digas que eres desinteresado como el que más. A ti, como verás más abajo, te exijo un poco más.

También hay blogs que pasan de todo eso, que publican sin regirse por un estricto horario porque prefieren tener «algo» que contar; que se enfrentan a las lecturas desde el punto de vista íntimo o desde el análisis; que cuidan y miman sus publicaciones dándoles ese algo especial que las hace únicas; que apoyan de verdad al autor desconocido y no se lanzan solo a las novedades porque es lo que genera visitas; que se esfuerzan por innovar y crecer... También los hay, pero son pocos y se pierden entre la multitud. 

Es fácil imaginar este mundillo como un gran banco de peces de la misma especie (un cardumen enorme), nadando sincronizados. Donde va el primero, van todos. Lo que hace uno sirve para los demás. Aunque a lo mejor no sea lo que realmente necesitemos.

Photo by Lance Anderson on Unsplash
Y la comunidad crece y crece porque el sistema se retroalimenta y parece que funciona. Parece.

Si queremos «salvar» el género y conseguir que tenga un lugar merecido en el mundo literario necesitamos crecer y ser más serios y profesionales. Necesitamos que las reseñas se hagan desde el análisis y la crítica (respetuosa, obvio, y constructiva) y que no se conviertan en un mar de elogios vacíos y repetidos ni en un ataque personal contra el autor o la novela.

Los lectores, y también los escritores, necesitan que nos enchufemos las pilas porque, chicos: somos los nuevos prescriptores literarios. Tomad conciencia de eso. Somos el pulso de la literatura en la calle porque cada vez hay menos publicaciones y suplementos y muy pocos (por no decir ninguno) se han ocupado de nuestro querido género sino ha sido para vilipendiarlo. Por todo eso, si queremos hacerlo bien, vamos a tener que hacer un esfuerzo y «profesionalizarnos». Sobre todo si eres de ese tipo de blogger que se plantea su bitácora como un negocio. A ti hay que exigirte un poquito más que al resto, porque los demás lo hacemos como hobby o por gusto y no recibimos nada a cambio, a veces ni comentarios.

Tengo la sensación de que de nosotros, los bloggers, dependen muchas cosas y si convertimos este mundo en una tierra feliz, las novelas no mejorarán. Los escritores se darán por satisfechos porque no paramos de decirles que todo lo que hacen es maravilloso (aunque la realidad no sea tal), los editores seguirán publicando libros mal corregidos, mal traducidos o pobremente editados porque, total, todo vale. Los autores desconocidos seguirán siéndolo porque, en pro de la audiencia, a menudo solo nos ocupamos de la novedad editorial, de aquella que te regala libros para que llenes tus redes de fotos y tu estantería de libros... ¿Sigo?

Nuestra labor no es solo recomendar novelas y agasajar a los autores. Si queremos que suba el nivel  de nuestro género, si queremos que deje de ser «de segunda» debemos contar (vuelvo a repetir, desde el respeto) lo que realmente veamos en los libros y eso será difícil hacerlo si nos convertimos en herramientas de una editorial o en «amiguísimos» de los escritores.

Necesitamos la crítica para crecer, eso no es un descubrimiento ni algo nuevo,  pero sobre todo existe una necesidad urgente de ser autocríticos con nosotros mismos. De mirar en nuestra casa y ver qué estamos haciendo.