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12/12/17

[+de20] Hablamos de lecturas con Lidia, del blog Cielos de papel.

Hoy tenemos en el blog a una de esas lectoras que, aunque solo (¿solo?) lleve unos ocho años leyendo Romántica, tiene una extensa trayectoria y registro —requisito indispensable para estar en esta sección—, con todo tipo de lecturas. Y esa experiencia, esa diversidad, hoy me viene muy bien, porque quiero saber cómo se ve el género desde el punto de vista de un lector que también consume otras literaturas. 


Hace unos años, la Romántica (que ya era un género fuerte en ventas y repercusión, pero que en su mayoría venía de fuera) se propagó como la espuma en el mercado español. Aparecieron nuevas editoriales, la masa lectora se disparó y comenzó a presentarse una oferta seria de lecturas made in Spain. Pero, desde hace unos meses, tengo la impresión de que hay cierto descontrol: una masificación de publicaciones que va en detrimento de la selección que llega al mercado, campañas publicitarias muy directas que acosan al lector, concursos que quedan desiertos, lectores que han perdido la ilusión y se quejan de la repetición de historias y de la falta de calidad... De ser todo muy happy, hemos pasado a hacer equilibrios y a preguntarnos qué sucede.
Parece que hemos alcanzado un punto de inflexión y que toca mirar al futuro y renovarse y, para hacer un poco de análisis sobre este tema, no he encontrado a nadie mejor: una mujer observadora e incisiva; comprometida y sincera; alguien con ideales e ideas muy claras que no tiene miedo ni vergüenza de expresar lo que piensa. Con ella desgranaremos los síntomas y veremos a dónde podemos (y queremos) llegar. 

Aunque muchos seguro que la conocéis, a los que no, os presento a Lidia del blog Cielos de papel.
(Por cierto, si nunca os lo habéis encontrado ya estáis tardando en visitarlo).


eMe - Hola, Lidia. Lo primero muchísimas gracias por haber dicho que sí. Estoy encantada de tenerte en el blog, presiento que vamos a tener una gran conversación. 
Empezamos. 

Lees Romántica, sobre todo contemporánea y actual, y mucha narrativa sentimental. Es cierto que el mercado anglosajón y el americano nos llevan ventaja, pero, de manera general, ¿encuentras estilos muy distintos entre lo que se hace en España y lo que viene de fuera? ¿Importamos ideas? ¿Nos dejamos influir o hemos desarrollado una personalidad propia?

Lidia - Ante todo, muchas gracias por invitarme a esta charla, es un placer estar aquí. 
Sobre tu pregunta, diría que se ha importando incluso un género —como es el New Adult— y que es raro encontrar novela romántica nacional con originalidad o personalidad propia. Son pocas las autoras que apuestan por intentar hacer algo diferente (cambiar los escenarios, centrarse menos en las características físicas o sexuales de los protagonistas y dotarlos de mayor complejidad o personalidad, etc…). Y ya no es solo que sea diferente, sino que funcione bien o que guste a las lectoras, tan acostumbradas a ciertos clichés del género. Así que, diría que todavía queda mucho por explorar y por hacer. 

eMe - Hemos pasado de tener muy poco producto nacional, (hace algunos años prácticamente las listas de ventas eran todas de lengua inglesa traducidas a nuestro idioma), a que en el mercado haya muchos títulos de autoras de aquí. No vamos a analizar qué factores han propiciado ese fenómeno, pero sí si hay un buen nivel o todavía tenemos mucho que aprender frente a lo que nos llega de fuera. ¿Crees que vamos por buen camino o hay que profesionalizar más el sector? 

Lidia - En los últimos años el mercado, el número de autoras de romántica —son muy pocos los hombres que se atreven o se encuentran cómodos con este género, incluidos los lectores— ha crecido exponencialmente en nuestro país. Es tan obvio que solo hay que asomarse a las editoriales o al gigante amazon. No tengo claro que vayamos por el buen camino cuando existe una saturación del mercado. Ese tipo de saturación que se tiene como escaparate en eventos de romántica a los que suben a una autora a una mesa y confiesa que empezó a escribir durante una baja médica o porque se aburría en casa y decidió probar.  O las que alardean de no preocuparse por documentar su novela, porque a sus lectoras no les importa y tampoco influye en el desarrollo de la trama. Lo que quiero decir es que mires donde mires cualquiera puede publicar y quejarse de que no vende lo suficiente. Y dentro de esa masificación hay material bueno, pero invisible entre tanta morralla. Ojalá se pudiera profesionalizar el sector, pero hablamos de un género donde las ventas mandan, las listas, las redes sociales, las lectoras con gustos absolutamente dispares  y, si me apuras, carente la mayoría de las veces de un criterio de valoración que vaya más allá del simple entretenimiento. No creo que sea necesario aprender de lo que viene de fuera, sino mejorar lo que hay dentro.

eMe- Hablemos de temas, personajes e ideas. 

Creo que estaremos de acuerdo en que los lectores de Romántica son devoradores compulsivos de historias. La mayoría de los que conozco asiduos al género, leen, leen mucho, y a veces me sorprende que el abuso de los clichés, la repetición de temas y de prototipos de personajes, no terminen por aburrirles. ¿Crees que transigen más que otros en ese sentido?

Lidia - No es solo que transijan. Es que, en algunos casos, solo buscan eso. Muchas lectoras admiten leer solo romántica porque quieren evadirse de los problemas, porque quieren lecturas sencillas o lecturas kleenex de usar y tirar. Van de unas a otras sin que les deje huella. Por eso se publica y vende tanto, porque hay lectoras que no esperan nada más allá de pasar el rato.
El problema lo tienen las lectoras que leen romántica y puntualmente otros géneros o que leyendo solo romántica sí esperan un mínimo de cuidado y de calidad en lo que compran. Una visión más amplia de la literatura te hace ser más exigente con tus lecturas y también es más fácil detectar las carencias de la publicación masiva (construcción de frases, repeticiones, ortografía…) Creo que se pierde cierto sentido crítico y que, a la hora de puntuar o premiar  las lecturas románticas, las lectoras valoran una novela por cómo las han vivido, dejando a un lado el resto. A veces solo necesitan que les enganche aunque reconozcan que la lectura no ha cumplido con las expectativas o que su contenido era malo.

Ilustración de Oriol Malet.


eMe - Otro tema que me llama la atención y del que se habla, a veces en voz demasiado baja, es de las relaciones tóxicas que surgen en algunas historias, sobre todo en géneros como el New Adult, en principio destinados a un público más joven. Me refiero sobre todo al macho alfa celoso y controlador que lleva el peso de la historia, acompañado de una joven indefensa e insegura que no duda en acatar sus decisiones. Algunas lectoras lo aplauden porque, como las reglas del género obligan al happy end, al final el protagonista se redime.
Personalmente a mi no me gusta que se utilice ese prototipo de personaje tal cual y no porque no existan, ni porque como es ficción todo vale, sino porque en la vida real es difícil que esas historias tengan un final feliz. No hay redención, las mentalidades no cambian, y esos celos infundados, ese maltrato verbal o, en algunos casos, el sexo no consentido, no deberían de perdonarse tan a la ligera. ¿Cómo ves tú este tema? Dirías, como otras lectoras, que es «solo ficción» y que es válido usar cualquier cosa para hacer «explotar» las emociones del lector o piensas que el mensaje que se da es equivocado.

Lidia - Me he pronunciado varias veces sobre este tema porque, mientras hay lectoras que lo ven exagerado, a mí sí me preocupa. Me preocupa porque antes, cuando tenías quince o dieciséis años, ibas a comprar un libro y tenías que pedir el dinero y dejarlo en la estantería a la vista de todos en casa. Ahora no existe ningún control, todo está a un clic. Cincuenta sombras de Grey está a un clic (¡y en el cine!). After está a un clic. Y ninguna editorial se plantea si lo que publica tiene un mensaje adecuado para el público al que va dirigido (ni que decir tiene que muchos libros inadecuados están en las estanterías incorrectas). La editorial solo piensa en términos de contabilidad: ganancias y pérdidas.
Podría soltar todo un discurso sobre la normalización de las actitudes machistas en la novela romántica y la necesidad de una revisión de los roles románticos, pero entonces no acabaría. Lo que sí puedo decir es que, a veces, hay que poner el foco en el problema para que las mujeres, con independencia de la edad, sean capaces de detectar los perfiles y criticar esas conductas. Decir que es solo ficción es el argumento más fácil para no hacer nada y seguir normalizando las relaciones tóxicas. Tanto es así que, la mayoría, las pasan por alto.

eMe - Todos los meses se presentan un buen puñado de novedades (lo de puñado es el eufemismo del año, son una barbaridad), pero a pesar de esa masificación, me encuentro con lectoras aquejadas de «crisis lectora» que piden sugerencias en las redes. Por una parte me extraña; seguro que entre tanto libro debe de haber para todos los gustos, pero por otro lado lo entiendo; aunque hay muchos, solo consiguen abrirse paso unos pocos. La verdad es que en los blogs de referencia solo se reseñan y publicitan determinadas novedades y el resto queda un tanto relegado. ¿Crees que el sistema, que poco a poco se ha ido propagando, de envío de ejemplares por parte de las editoriales puede llegar a influir tanto como para que solo veamos determinadas novelas y no haya diversidad de información? 

Lidia - Creo que, cuando se habla de crisis lectoras o de expectativas, se llega a esa situación por tres cosas: primero, porque como he dicho antes, ahora publica cualquiera sin apenas filtros, y es difícil encontrar algo destacable entre tanta oferta; segundo, porque la mayoría de los lectores no quieren salir de su zona de confort así que, en lugar de probar con otra cosa diferente, persisten y se empeñan en leer novedades en busca de la novela; y por último, porque ya sabemos cómo está funcionando el negocio editorial y de autopublicados en los últimos tiempos. Se buscan blogs e instagramer con seguidores y se compra su opinión con ejemplares gratis (y más detalles que prefiero no contar para evitar cabrear a quienes están leyendo esto y no saben hasta qué punto se ha corrompido el sistema). Sí, he dicho comprar y no, no voy a retirarlo ni a suavizarlo. Pero la culpa no la tiene el sistema. No toda. ¿Que las editoriales inundan los blogs y éstos a su vez las redes durante un mes con el mismo libro? ¿Que muchas autoras se dedican a publicitar su novela como una maravilla de la literatura y a mover sus contactos en torno a ella? Pues claro. Pero ahí está el lector para que no se la den con queso. Ahí está la credibilidad. A un lector con criterio lo puedes engañar una vez o dos, pero si a la tercera pica, es que está leyendo justo lo que busca aunque luego lo critique o diga que no era lo que esperaba. Si seguís a gente que vende humo, tendréis justo eso.




«Si seguís a gente que vende humo, 
tendréis justo eso».





eMe- Sigamos hablando de blogs; es momento de hacer autocrítica. Buena parte, por no decir casi todos, los blogueros del género romántico somos amateurs y en el mundillo encuentras de todo, desde gente que se lo curra y hace buenos análisis de lo que lee, hasta reseñas que son un copia y pega de la sinopsis de la novela. Como tú lees otros géneros y sé que buscas información y sigues a otros blogs que no reseñan solo Romántica, ¿qué has encontrado? ¿Pasa lo mismo o hay gente más «profesional»? 

Lidia - Te lo voy a decir muy claramente: hay gente que es la hostia, que tiene blogs con un contenido increíble: serio, cuidado, analítico, completo y que no colabora con editoriales.  También te diré más: esa gente no lee ni reseña romántica. Por favor, si alguien va a decir que lo que pasa en la romántica con los blogs pasa con otros géneros que me ponga enlaces, que me deje ejemplos, que me lo enseñe porque he llegado a pensar que es una leyenda urbana. Parte de la imagen frívola y poco seria del género también la transmiten los blogs que lo reseñan (comentarios de cuatro párrafos a los que llaman reseñas, faltas de ortografía, publicidad sin contenido…). Son todos iguales, todos se copian unos a otros y todos tienen algún interés detrás: publicidad, visitas, arrimarse a la autora de moda, ampliar el negocio para sacar dinero, etc… Muy pocos blogs de romántica compran libros o reseñan sin esperar nada a cambio. Así que, cuando buceas por la red, encuentras blogs de otros géneros que están ahí por amor a la literatura, a los autores que leen y que son muy respetuosos con sus seguidores. La calidad y el contenido de los blogs que colaboran con editoriales y autores dejan, bajo mi punto de vista y salvo contadísimas excepciones, mucho que desear.

eMe - A menudo, cuando critican el género desde otros ámbitos, pienso que muchos lo hacen influenciados por lo que se ve en la superficie, que no se han molestado en investigar, pero entiendo que la imagen que se da no siempre es una buena muestra de la seriedad y la profesionalidad de autores, editores, críticos... e incluso lectores. Considero que sí hay literatura romántica de calidad, pero que se promueve lo comercial, lo que puede llegar a ser superventas. ¿Qué crees que puede faltarle (o sobrarle) a la imagen que proyecta el género para que llegue a más lectores? ¿Qué consideras que debería cambiar para que la gente se enganche a la Romántica?

Lidia - Al género le sobra amiguismo y le falta calidad, seriedad y autocrítica. Le sobra marketing mal enfocado, porque por muy bien que me pueda caer una autora como persona en las redes sociales, eso no puede hacer que pierda la visión crítica de lo que está publicando. Al género, y con esto me la estoy jugando una vez más, le sobra autoras mediocres que están publicando creyéndose la última Nora Roberts o Susan Elizabeth Phillips porque se han hecho con un club de fans y palmeras que ensalza su obra. Las redes sociales son un arma de doble filo y lo mismo te sirve para vender tu obra que para evidenciar todo el peloteo que se genera en torno a tal o cual editorial o autora. El día que las autoras dejen de lanzarse pullas en las redes sociales, de quejarse, de aceptar ciertos chantajes, de compartir top less de hombres como efecto llamada, a lo mejor vuelvo a creer en la dignidad del género. 

eMe - Y por último, aunque me da pena terminar, quiero que imagines que eres un editor que busca abrir mercado y que nos recomiendes alguna lectura de esas que traspasan las barreras del género y que podrían interesar a esos lectores que ven la etiqueta «Romántica» y miran hacia otro lado o para esa gente que no conoce el género y se quiere iniciar en él.

Lidia – Si me hubieras hecho esta misma propuesta hace un año te habría dejado una lista de, al menos, diez autoras españolas que merece la pena leer. Pero 2017 ha sido un año marcado por las decepciones y me he cansado de publicitar a muchas de ellas e incluso he dejado de leerlas por todo lo que hemos comentado más arriba. Muchas de esas autoras ya tienen quienes le bailen suficientemente el agua y también saben cómo compensárselo. Habrán ganado más lectoras, pero han perdido a una (que tampoco es ninguna tragedia, obviamente). Y si mencionara al resto aquí, podrían decir que detrás de tal o cual recomendación se esconde el amiguismo. Las recomendaciones he acabado haciéndolas en privado, porque es mi credibilidad lo que está en juego. Así que solo voy a decir una cosa: la buena novela romántica está ahí fuera y no siempre es la que está presente en todos los blogs colaboradores. Confío en que el lector sea lo suficientemente hábil como para valorarla.
eMe- Muchísimas gracias, Lidia. Es un placer tenerte de visita en el blog.
Cuando quieras, ya sabes que aquí tienes tu casa.
Un abrazo.

Lidia -Muchas gracias a ti por haberme dejado este rincón de tu casa para charlar de un género que nos apasiona. Un beso.


No hay nada que añadir. Solo deciros que es una entrada para leer despacio, meditarla y sacar nuestras propias conclusiones.
Espero vuestros (respetuosos) comentarios. No tengo puesta la moderación, pero cualquier salida de tono la borraré sin remordimientos.








28/9/17

[+de20] Hablamos de 'chick-lit' con Cris D, del blog Estantes de papel.

Comenzamos esta nueva sección [+de20] con Cris D, del blog Estantes de papel. Con ella hablaremos de un género que parece en declive o que al menos ha perdido interés en favor de otros, que en estos momentos se demandan más. Hay quien dice que el chick-lit, como tal, ha muerto. Yo no lo creo, pero sí es cierto que tiene poca representación en nuestro país y lo que se traduce queda sepultado por la brutal avalancha de publicaciones.

Quedaos conmigo, seguro que os llevaréis un buen puñado de recomendaciones para próximas lecturas. 

eMe - Hola, Cris. Lo primero mil gracias por dedicarnos tu tiempo y prestarte a esto. ¿Recuerdas cuál fue el primer libro de chick-lit que cayó en tus manos?


Cris D-  Todo comenzó con Bridget Jones, cuando fue publicado por primera vez en España. Fue todo un boom, lo escuchabas por todas partes. Hablaban de esa treintañera con problemas de sobrepeso y tendencia a meterse en líos que parecía haber encantado a los lectores. Ya entonces se calificaba al libro como parodia de una generación a la que se exigían ciertos varemos a los que llegar, aunque por otra parte de la sociedad todo esto fue entendido de otra manera y llegó la polémica. A mí me parecía divertido básicamente.


eMe- Para mí también fue ese el primero, ¿recuerdas el año?

Cris D- No con exactitud. Fue en mi época universitaria, alrededor de 1998. La edición, alargada e incómoda, sí recuerdo que era de Lumen. A mí siempre me ha tirado mucho la literatura británica y lo leí después de que me lo pasara una compañera de clase. 

eMe- Sí, quizá en España ese fue el inicio del boom. El diario de Bridget Jones. Es verdad que se oía por todas partes y llenaba los escaparates de las librerías. Pero hubo muchos más.

Si escribo en Google chick-lit, aparte de Helen Fielding, aparecen nombres como: Lauren Weisberger, Meg Cabot, Emily Giffin, Candance Bushnell, Sophie Kinsella, Marian Keyes… Seguro que a las lectoras más jóvenes no les suenan, pero si en vez de a las autoras hago una lista de títulos de películas: Sexo en Nueva York, El diario de Bridget Jones, El diablo se viste de Prada, Algo prestado (¿Me lo prestas?)… La cosa cambia. ¿Crees que hay un gran desconocimiento en torno al género? Porque, con sinceridad, pienso que mucha gente no sabe qué es exactamente o de dónde viene.


Cris D - Sí, creo que el público (cierta parte, sobre todo el más joven) no tiene muy claro qué es o por lo menos, cómo era en sus orígenes. El cine ha contribuido dando a conocer ciertas historias, pero, por ejemplo, la serie Sexo en Nueva York no se parece demasiado al libro en que se basa (y para mí de chick-lit poco tiene). De hecho, me resulta gracioso ver como ahora pasado el tiempo, algunas dicen sentirse engañadas por la serie al darse cuenta de que Carrie siempre quiso casarse (según parece para algunas mujeres de hoy, el que la protagonista fuera una mujer independiente y triunfadora en su trabajo queda en segundo plano en su crítica). Supongo que es cuestión del paso del tiempo, no sé.
Los nuevos lectores han conocido el género en nuestro país gracias a autoras españolas, sobre todo Megan Maxwell, Elisabet Benavent, Regina Roman... que a mi parecer escriben algo muy alejado del concepto original. Algo que tira más a comedia romántica que a chick-lit. Pero claro, no seré yo quien lleve la contraria a las editoriales.


Supongo que libros como El diario de Bridget Jones, Claire se queda sola, La fiesta de Ralph, El chico de al lado y otros que comenzaron todo esto, ahora no casan con cierto público, acostumbrado a otro tipo de protagonistas.



eMe - Sí, cuando algo se hace comercial, como en el caso de la serie Sexo en Nueva York, el concepto inicial va mutando para derivar en otra cosa muy distinta porque el negocio es el que manda. Y lo de las etiquetas... pues es complicado, cuando se dice de tal autora es la Bridget española da mucho miedo, porque seguramente solo se busca la publicidad fácil. Del mercado español hablaremos luego. Será interesante ver qué camino ha tomado el género en nuestro país, si se ha mantenido fiel, si se ha transformado por la fusión con otros estilos o si se ha visto influido por lo que demanda el público de aquí, pero para establecer unas bases, primero tendríamos que definir cómo nació o qué era (es), qué temas trata y cómo son sus protagonistas. En definitiva, ¿qué es el chick-lit? 

Cris D- ¿Qué es el chick -lit? Buena pregunta. 

Hace años, se supone, o se cuenta por ahí, que en Inglaterra a un editor se le ocurrió la etiqueta de chick-lit, como literatura por y para mujeres jóvenes entre veinte y treinta. Era la época de Bridget Jones, los primeros de Keyes, etc. 
Ahora Keyes reniega de la etiqueta (y ojo, que lo veo normal). Lo de chick siempre lo he visto una chorrada que lleva a confusión a muchos lectores y lectoras, que solo con la palabrita imaginan lecturas para descerebradas que solo piensan en maquillaje y tacones. 

Recuerdo mis primeras novelas del género con alegría y cierta nostalgia. En su mayoría, tenían como protagonista a una mujer, sí, pero se centraban sobre todo en amistad, en problemas laborales tomados con humor, en conversaciones divertidas en pubs, desvaríos, chistes, problemas de la vida vistos con cierta guasa, familia y sus cosas. Me gustaba especialmente el tono de amistad, ese rollo de «otra familia» que había en las tramas, donde la historia de amor no era la central. Eran libros muy británicos, de esos sigue habiendo, pero aquí no llegan tanto. 

Luego apareció Kinsella que pese a sus locuras tiene mucho cuajo detrás. No sé, supongo que si te quedas en lo de chick solo ves a Margaret Astor o a Maybelline. 


eMe- Cierto, creo que «ese» es uno de los grandes problemas, pero no solo del chick-lit, sino de la novela romántica en general. La mayoría de los que critican (los de fuera) no han leído lo suficiente como para juzgar y tachan el género de una oda a la superficialidad, la frivolidad y al «descerebramiento». No todo es así y, si arañas la superficie, puedes encontrar novelas que merecen la pena porque tocan temas más delicados. Aunque hay mucho malo, eso si es verdad. 

Volviendo a lo nuestro, se podría resumir de forma general diciendo que son historias divertidas y optimistas sobre mujeres que han madurado (independientemente de su edad), y que reflejan la vida diaria, las relaciones con la familia, el sexo, los amigos, su lucha con el trabajo... ¿La historia de amor queda entonces en segundo plano? 


Cris D – En libros como libros como Claire se queda sola hay temas importantes (alcoholismo), en Un chico encantador tenemos el maltrato, Una chica años veinte remueve el paso del tiempo y la soledad de la vejez, Mhairi McFarlane nos habla de las consecuencias que puede tener para años posteriores el acoso escolar. A veces conviene mirar, ya que el chick-lit además de su humor y sus risas o de sus historias de amor, también trae otras cosas. Hace unos pocos años se publicó Sinfonía inacabada de ti y de mí de Lucy Robinson (a la que ya, por cierto, no calificaron de chick-lit, pese a tener muchas características), una novela con humor, amistad, amor y una historia preciosa de superación personal. 

Hay chick-lit donde vemos el ruido de la cuidad, el choque cultural que supone ir del campo a una gran urbe (o a la inversa). Y si, en muchos momentos, la historia de amor es secundaria.



eMe- Nombras a Mhairi McFarlane y con ella damos un buen salto en el tiempo. Esta autora, una de mis preferidas, se dio a conocer al conseguir el Premio RoNA 2013 con Nada más verte. ¿Qué otras autoras actuales que hayan aterrizado en España nos recomiendas? 

Cris D- Han aterrizado pocas, Mhairi es la más reciente y realmente recomendable. Ella reniega junto a Kelles de la etiqueta. En una entrevista, Kelles dijo que prefería pensar que escribe novela actual y Mhairi opina lo mismo. Pero si nos ceñimos al género, sí la recomiendo. 

A la citada Lucy Robinson también, junto con Jenny Colgan, Milly Johnson, Jane Green (sobre todo los primeros, son fantásticos) y otras. Por desgracia, muchas han dejado de traducirse ya. 

eMe-. Volvamos atrás en el tiempo. He leído por ahí que se considera a Nancy Mitford (1904-1963) precursora del chick-lit. A mí me sorprende, ¿a ti qué te parece? Por cierto, he buscado más información sobre ella y es un personaje de lo más interesante. Además de novelista, fue guionista y biógrafa.
(Las ediciones de Libros del Asteroide me parecen preciosas). 



Cris D- Uffff... No sé si la consideraría precursora, no creo que tenga mucho que ver. 

De ella he leído A la caza del amor y Amor en clima frío (tengo pendientes los demás y les tengo muchas ganas). Su retrato irónico y mordaz tanto de su familia como de la alta sociedad británica es maravilloso. Tiene partes realmente entretenidas. De hecho, la novela Trifulca a la vista, fue retirada por la propia escritora y no volvió a publicarse hasta hace relativamente poco, ya que relataba un episodio en el que la familia representaba una función, en la que se hablaba de temas como el nazismo, en tono de humor, y fue muy polémica. 


Toda la familia Mitford es curiosa, incluye dos hermanas de ideologías tan dispares como una comunista y otra con ciertas tendencias nazis, para luego encontrarnos a Nancy, que era más bien pacífica pero libre... En fin, realmente curiosos. Hay multitud de libros sobre ellos, algunos incluyendo su correspondencia. 



eMe - ¿Cuáles crees que serían los clichés más significativos del género? ¿Hay realmente un patrón? 

Cris D - Patrón, patrón, no diría y en cualquier caso, como en todos los géneros, el tiempo se ha encargado de modificarlos. En un principio se trataban de jóvenes entre veinte o treinta, que hablaban de su vida, problemas laborales, personales, familiares... Siempre con gran sentido del humor, donde la amistad no faltaba y el amor, aunque aparecía, no era lo principal. Ahora, me temo, se ha sustituido en muchas ocasiones, humor por parodia y el amor suele ser lo central. 
Sigo prefiriendo el chick-lit británico, donde todavía pervive algo de su esencia, pero aquí llega poco. 
eMe- Tú lees en inglés y tienes una visión más general. ¿Qué autoras te gustaría que se tradujeran? 

Cris D - Uffff... Si por mi fuera se traducirían todas, pero soy consciente de que no se venderían. El mercado del chick lit en nuestro país no existe casi. O por lo menos el del chick-lit británico. 

Pero tengo una espinita clavada con las editoriales. Hay una novela que no han traducido y es de una escritora de la que sí han traído libros, se llama One-hit wonder de Lisa Jewell (2001). Siempre pensé que lo traerían, pero no y me da mucha pena. 

A Melissa Hill se la dejó de traducir y sus libros eran bastante más intensos que una simple historia de amor y luego tenemos autoras más ligeras que rozan la comedia romántica como Lilly Barlett.
Últimamente me han llamado la atención los libros The one that go away de Melissa Pimentel y How to change a life de Stacey Ballis. 


eMe - En España, catalogan como chick-lit a autoras tan diferentes como Megan Maxwell o Elisabet Benavent. ¿Es tan amplio el abanico del género como para abarcar estilos tan dispares? 

Cris D - Supongo que sí. También se clasifica así a Kinsella y a Keyes y son muy distintas. 
Para mí el tema es si Maxwell o Benavent hacen chick-lit, desde mi punto de vista lo suyo es comedia romántica, pero solo es mi opinión. 



eMe- Con tu contestación me surgen dos cuestiones de las que me gustaría que habláramos antes de terminar. Por una parte, has nombrado a Marian Keyes y Sophie Kinsella. Quizá sean dos de las autoras más traducidas y de las que más ediciones y novelas pueden encontrarse, así que me gustaría que nos recomendases algunas de sus obras. Pero no quiero dejar de lado el chick-lit español, también me gustaría que comentases qué autoras nacionales se ciñen más, en tu opinión, al origen del género. 



Cris D - De Keyes, recomendaría Un chico encantador, La estrella más brillante y Claire se queda sola. Digamos que son tres novelas distintas y tres momentos narrativos distintos dentro de la carrera de la autora. 

De Kinsella... Loca por las compras (por supuesto), Una chica años veinte y Te acuerdas de mí. De nuevo tres novelas para comprobar el tono humorístico de la autora y su enorme capacidad para no caer en la parodia fácil. 




En cuanto a españolas quizá las primeras novelas de Rebeca Rus mantenían eso del primer chick-lit y para mi merecían mucho la pena. 


He de reconocer que no he leído mucho nacional y lo que he leído no me ha convencido. Me da pena, ya que creo que tenemos un sentido del humor que casaría con el género, pero en algunas novelas se ha tirado por lo chabacano y la parodia exagerada, y no es lo mío. Y ojo, que los británicos cuando se ponen escatológicos y burdos son de los más y no hay quien los gane, pero aquí no ha sido el caso. 

Creo que por aquí se hace más comedia romántica que chick-lit. La historia de amor suele ser la parte central, de ahí se articula una historia donde hay secundarios y humor (a veces demasiado paródico), sexo y demás. Así que sí, desde mi punto de vista, lo que yo he leído lo calificaría de comedia romántica. 


eMe- Cris, ha sido muy estimulante charlar contigo y me llevo apuntadas más de una (y más de cinco) novelas. Desde este espacio virtual quiero agradecerte tus recomendaciones, tus consejos y la sabiduría que has querido compartir con nosotros de esos más de veinte años de lecturas que llevas a tus espaldas. 

Considera este blog como si fuera tu casa, un abrazo muy grande. 

Cris D- Gracias a ti por acordarte de mí para hablar del género. Sabes que me tienes para lo que sea. Siempre es agradable charlar de libros con personas que los aman tanto como yo. Muchos besos.








8/8/17

Un té frío y un refresco de cola: conversando con Marisa Sicilia.

eMe - Cuanto te paras un minuto a pensar en qué le preguntarías a una persona como Marisa, al menos a mi me asaltan un montón de dudas, sobre todo acerca de por dónde empezar. ¿Quiero saber más de la escritora? ¿Cómo es como persona? ¿Cuáles son sus trucos de oficio? En mi caso quiero saberlo todo y, a menos que plantee hacerlo por entregas (y encadenar a la autora a la pata de una mesa), no habrá tiempo para tanto. Así que voy a ir proponiendo las preguntas una a una y que la conversación nos lleve. Sin esquema ni guion.   Ojalá pudiera ser vis a vis con un café (o un té frío y un refresco de cola) de por medio, pero tendremos que conformarnos con las facilidades que nos da Internet. 


Marisa Sicilia empezó compartiendo sus historias en la web del Rincón, pero su primera publicación a nivel editorial, El juego de la inocencia, fue finalista en el IV Certamen de Novela Romántica organizado por Vergara y la web del Rincón allá por el 2013. El año anterior ya había sido finalista en el mismo premio con La dama del paso, novela que sin embargo no fue publicada hasta enero de 2015 con HarperCollins. En el listado de autoras seleccionadas en ambas ediciones, Marisa se codeó con nombres como: Lola Rey, Anna Casanovas, Isabel Keats, Marisa Grey o María José Tirado... Casi nada.


Imagino que tras la enorme alegría, uno se detiene a pensar en cómo puede repercutir esas menciones en su trabajo posterior. Ser elegida de forma consecutiva fue una buena presentación en el mundillo literario y, deduzco que también, una gran inyección de ánimo. Ahora que ha pasado tiempo y lo ves con cierta perspectiva, ¿crees que te ayudó? ¿Hizo que lectores, blogueros y editores te vieran de una manera más profesional? ¿Qué representa realmente un premio?


Marisa - Me gusta la idea de esa charla con toda la tarde por delante. Y ya que empezamos por el principio, te cuento. Sí que fue una sorpresa y un gran extra de motivación quedar finalista. Es difícil saber qué habría ocurrido, pero es muy posible que, si La Dama no hubiese aparecido en aquella lista, no se me habría metido en la cabeza la idea de publicar. Lo veía muy complicado, muy fuera de mi alcance. Es verdad que ya me había picado el aguijón de compartir lo escrito, pero había estado mirando blogs, informándome, y encontré mucha gente desilusionada, contando lo difícil que era abrirse camino en esto. Yo llevaba relativamente poco tiempo escribiendo y no quería amargarme la vida porque no me publicaran. Si no hubiese quedado finalista, seguramente me habría conformado con seguir subiendo capítulo a capítulo en plataformas gratuitas y, como había sucedido hasta entonces, habría pasado muy desapercibida, porque darte a conocer es fundamental para que te lean. En ese sentido ser finalista también ayudó, porque me animó a internarme en las redes. Soy muy reservada, me horroriza molestar y, al principio, incluso solicitar amistad en Facebook e iniciar una conversación se me hacía un mundo.
El Certamen me dio la excusa para pedir amistad a Isabel Keats, a Anna Casanovas, a Marisa Grey… y solo puedo decir que fueron todas tan amorosas, aprendí tanto con y de ellas, que eso también influyó en que olvidara los inconvenientes y decidiese que quería intentarlo.
Y en cuanto a lo que representa un premio de cara a los lectores, diría que es un buen cartel de presentación y que despierta una curiosidad añadida, pero es cierto que hay tantas novelas, tantas nuevas publicaciones, tanta oferta, que hacerte ver es poco menos que misión imposible. Hay que luchar con uñas y dientes por la visibilidad tengas o no un premio detrás respaldándote. 


eMe - En 2013 presentaste La Dama del paso y en 2014 El juego de la inocencia. Las dos fueron finalistas; menudo debut y menudo empujón. Sin embargo a B de Books le interesó publicar El juego y eso me lleva a otra pregunta. Puede que la historia de Louis y Hèlene sea más... comercial, sobre todo porque rezuma erotismo y sabemos que eso no deja a nadie indiferente, pero ¿qué pasó con La Dama?

Marisa - Me hice una lista con varias editoriales y se la envié. Por aquel entonces comenzaba el boom de la autopublicación y pensé que, si no había suerte, yo también probaría. Hasta ese momento, me había tomado lo de escribir en serio, pero digamos que como aficionada, a partir de ahí traté de hacerlo de un modo más profesional. Aprendí a pulir y corregir, a maquetar, abrí el blog, me empecé a relacionar con autoras y lectoras, me fije en cómo les iba a otros y qué cosas funcionaban y cuáles no, y seguí escribiendo.
Lo tenía todo listo para autopublicar La Dama cuando quedé finalista de nuevo con El  juego de la inocencia y me ofrecieron formar parte de la Selección RNR, así que cambié de  planes. Salió primero El juego y mandé La Dama a más editoriales, y después de haber esperado  meses sin resultados, en HQÑ me contestaron en dos semanas y me dijeron  que la querían. Y ahora, visto con perspectiva, estoy  convencida de que era donde debía estar, porque esto es como el amor, no  funciona con todos, solo con la pareja adecuada.  Con las novelas  ocurre igual, hay que encontrar el lugar donde encajan.

eMe- Dices que con La dama, aunque la enviaste a editoriales, lo tenías todo preparado para autopublicar. ¿Ya no has vuelto a pensar en ello?

Marisa - Autopublicar es algo que me gustaría probar, porque tener todo el control sobre el proceso y la información en tiempo real es algo demasiado atractivo para rechazarlo sin más. Me siento afortunada de trabajar con HarperCollins y he tenido una buena experiencia con Ediciones B, aunque estoy convencida de que cada vez más autores apostarán por la autopublicación. Por esas ventajas de las que hablaba y por el aliciente de un mayor margen. Pero a la vez, creo en ese compromiso autor/editorial en el que ambas partes se esfuerzan por ofrecer un buen producto y llegar a la mayor cantidad de lectores posibles.
Por eso cuando veo a algunos autores autopublicados quejarse (que conste que las quejas están muy extendidas por todos los sectores) a cuenta de la visibilidad, de la competencia, de esa teórica desventaja… La verdad es que no lo veo así. Quienes apostamos por trabajar con una editorial tenemos que aguardar vistos buenos, respetar plazos de espera, mantener tiras y aflojas con portadistas y correctores y renunciar a ese posible mayor beneficio para competir en un mercado tan saturado o más que el digital. Somos los últimos románticos. Si fuese más práctica seguramente no me lo pensaría dos veces y autopublicaría. 

eMe-  Sigamos con tu carrera. Tras publicar La dama del paso  —que directamente fue a la colección Top Novel de HarperCollins—, mientras escribías tu primera historia contemporánea (Tú en la Sombra), la Selección te da la noticia de que quiere sacar a la luz las novelas que tenías en su web: Mentiras y sueños y Kate Bentley. Sin embargo, a pesar de contar con varias publicaciones, creo que mucha gente te ha descubierto gracias a La dama del paso. ¿Crees que has sido la novela que te ha dado más proyección?

Marisa- No estoy segura, diría que todas han aportado su grano de arena. Cuando salió El juego de la inocencia hubo mucha gente que se fijó en ella porque tiene ese tono provocador y tiene a Louis, que otra cosa no, pero no deja indiferente. Cuando se publicó La dama, me encontré con mucho más cariño del que esperaba, pero también hubo quien la leyó y me dijo que había echado de menos ese tono más divertido de El juego. Y cuando llegó Tú en la sombra, muchas lectoras que no me conocían porque no leen histórica, me dieron una oportunidad y no salió tan mal porque es la que más se ha vendido. Al ser bastante distintas entre sí, cada vez que voy a publicar me siento como si empezara de nuevo. Cada nueva historia tiene que ganarse a sus lectores. 



eMe- Cierto, cada historia tiene su tipo de lector aunque no es fácil encontrarlo. En realidad, el autor solo puede mostrarse; los lectores son los que te eligen. Hablemos de publicidad. En un mundo en el que casi todos los anuncios de los escritores van dirigidos en una sola dirección: mírame, cómprame, léeme, tú has encontrado un punto medio. Eres amable, respondes, compartes cosas diferentes cada vez, dejas tu opinión en los blogs que visitas... En serio, creo que eres un modelo a seguir. ¿Es la visibilidad un quebradero de cabeza?

Marisa - Intento ofrecer un perfil “amable” porque soy la primera a la que le molesta encontrar demasiada agresividad. Es muy pesado y no hay quien aguante a una persona que está solo diciendo “compra, compra, compra” y lo hace al mismo tiempo en Twitter, en Facebook y en Instagram. Creo que es más fácil despertar simpatía y encontrar afinidades si ofreces algo más que solo publicidad. Pero eso también lleva tiempo, y aunque me preocupan más cosas, y me gusta hablar de series y de otros libros que no sean los míos, e igual que a todo el mundo me interesa la actualidad y las noticias, también tengo la sensación de que, si me pusiese a hablar de eso, no haría otra cosa, y por eso apenas comparto temas personales y pocas veces cuento si he tenido un día horrible o estupendo, porque no quiero dejarme abducir aún más por las redes. Prefiero las distancias cortas, y tampoco creo que decir cien veces al día “compra mi libro” haría que vendiese más. Y aunque fuera así, no sé si me compensaría. 

eMe - Eso nos lleva a otro tipo de visibilidad: los blogs literarios. La avalancha de creación bitácoras parece imparable, pero lamentablemente, la mayoría se centran solo en las novedades. Hay libros que parece que los lee medio mundo por el alud de reseñas que aparecen a la vez, mientras que otros autores carecen de presencia; no hay distribución de libros, no existen. En tu caso, van apareciendo comentarios aquí y allá de forma lenta y salpicada, como si hubieras encontrado un punto medio y hayas conseguido lectores uno a uno. Y tengo la sensación de que se debe a esas afinidades que comentabas antes, a ese seguir a otra gente e interactuar. ¿Cómo es tu relación con los blogs? ¿Te piden que les envíes novelas para reseñar?

Marisa - Valoro mucho el trabajo de los blogs. Una novela que nadie reseña, que nadie comenta, es casi como si no existiera. Además, no solo comentan, también están los fan arts y las imágenes que comparten. Imágenes y montajes más originales, más elaborados y cuidados que los que hacen las propias editoriales, con lo que la labor de marketing se reduce al envío de ejemplares y, aunque lo considero legítimo, también veo cierto desequilibrio. Como autora claro que a mí también me gustaría que una de mis novelas fuera una de esas lecturas que parece que hay que leer sí o sí, pero como lectora reconozco esa sensación de saturación que mencionas y que tiene el inconveniente de dejar de lado a novelas que también son interesantes y merecen ser conocidas, pero quedan ocultas por el hype del momento.

Y en cuanto a los libros a cambio de… De vez en cuando alguien te escribe y se ofrece a reseñarte a cambio de que le envíes un ejemplar en papel o te pregunta si lo cedes para un sorteo, y ojalá tuviera decenas de libros y pudiera enviarlos a todo el que me lo pide, pero no es el caso. La editorial te cede una cantidad limitada y suelo regalarlos, porque por mucho que los quiera no necesito doce copias iguales, pero siempre los entrego sin condiciones, ni siquiera la de leerlos, porque no creo en leer por obligación ni por compromiso.  Por eso, una de las cosas más bonitas es que pasen los meses y la novela siga viva, que se siga leyendo y comentando, aunque ya no sea novedad.

eMe-  Gracias por la parte que me toca (me refiero a tu valoración sobre el trabajo de los blogs). Yo compro mis novelas; creo que es la mejor forma de ayudar a los autores (comprar y comentar), pero por otro lado, igual que tú, veo lícito que las editoriales cedan ejemplares, aunque ya que lo hacen deberían exigir buenas reseñas (entendiéndose por buenas, las analíticas, las que te hacen ver cómo es el libro y no son solo las que se llenan fotos bonitas, acumulaciones de adjetivos positivos o las que se limitan a un resumen ampliado de la sinopsis y una puntuación con estrellitas).

Marisa- Hay un peligro tal y como funciona ahora mismo el sistema, que es lo que yo llamo el efecto unboxing. A veces tengo la sensación de que importa más cuántos libros han llegado esa semana y lo bonitos que son, que el contenido en sí. No deberíamos conformarnos con que la finalidad de los blogs sea la de hacer de escaparate. Yo no me conformaría. Por eso me quedo con quien sabe transmitir lo que tiene de especial una lectura y no duda en explicarlo si no lo ha sido tanto. Lo que no puede ser es que todo sea maravilloso. Quizá de ahí vienen esos comentarios de “me alegra que la hayas disfrutado” incluso cuando una reseña es muy negativa. Ya no es solo que a veces ni se lea y se pase solo por conseguir el comentario de vuelta (otra mala costumbre), es que estamos tan poco acostumbrados a las reseñas críticas que muchos dan por hecho que todo va a ser super positivo.

eMe- Total y absolutamente cierto. A veces creo que esos envíos solo tienen una finalidad: la visibilidad. Y poco importa qué se dice, el fin parece que sea que, al escribir en Google el título, aparezca una entrada más.  Esperemos que la epidemia no se convierta en pandemia.

Antes de ir a por tu última novela, una pregunta de lectora a lectora. ¿Cómo escoges tus lecturas? ¿Eres metódica? De esas que van con su lista a todas partes y no se la saltan por nada del mundo. ¿O quizá caprichosa? “Tengo un pálpito con esta novela y la quiero leer ya”. ¿Hay algún influencer en tu vida? ¿Tienes blogs de cabecera que te descubren autores desconocidos?

Marisa- Soy más bien caprichosa. Tengo una torre enorme de pendientes en la esquina de la librería del salón, más los que guardo en digital, pero si algo se me antoja no dudo en saltármelos. Y sí que me dejo tentar, sobre todo por las amigas con las que coincido en gustos y me dicen “no te lo puedes perder”. Y soy muy cotilla, así que sigo montones de blogs que me han descubierto autoras o me han servido para reafirmarme en que tal o cual libro no era lo mío. Y eso también es de agradecer. 


eMe- Hablemos de El último baile.

Has arriesgado, como casi siempre. Has escogido una época poco o nada frecuente en el género; has modificado la estructura y empezado tu historia por el final; tus personajes vuelven a ser perfectamente imperfectos: humanos, sensatos, alocados y, sobre todo, vividores. Pero no vividores en el sentido que de la palabra nos da el diccionario, sino de personas que viven, aman, sienten, disfrutan, yerran... Respiran vida. En pocas palabras: has vuelto a sorprendernos con una historia que te toca el alma. De nuevo has conseguido que al cerrar el libro, el lector diga: “Esta, sí”. ¿Sabes que cada vez pones el listón más alto? Estoy segura de que, aunque por modestia no quieras admitirlo, sabes que es un gran trabajo.  Y yo me siento muy orgullosa de que libros como este tengan la etiqueta de Romántica. Si de alguna forma hay que dignificar el género, es así. Nada de discusiones, nada de gritar que existen libros con calidad, lo mejor es demostrarlo. Y este libro, con el marketing apropiado, podría ser uno de esos que salen de vez en cuando y saltan fronteras para atraer lectores.

¿Qué ha significado, a nivel profesional (y emocional también, si quieres) escribir una novela como El último baile?

Marisa- Es difícil contestar a esto. Verás, sí que creo que es un buen trabajo, y la forma en que lo valoro tiene sobre todo que ver con lo que trataba de alcanzar y lo que conseguí, y en El último baile esos dos puntos están muy cerca. Más que, cuando comencé a idearla, veía un montón de dificultades. Me preocupaba ser fiel al momento histórico y reflejarlo, y no estaba segura de si sería capaz de contar de forma fluida tantos años y saltando de un momento a otro, además quería que quien lo leyera pudiera entender a los protagonistas, pero sin tratar de justificarlos ni maquillar sus comportamientos. Y cuando la terminé, me sentí muy feliz y muy emocionada porque después de tanto tiempo de llevarla solo en la cabeza, finalmente estuvo ahí, en las 320 páginas de Word.
Así que tanto a nivel profesional como emocional fue muy intenso y aún lo es, porque cada nuevo comentario me hace volver a ellos. Ahora, en cuanto a lo de traspasar géneros… Sí que pienso que El último baile es una de esas historias a las que las etiquetas les van un poco justas, aunque, tal como yo la veo, es profundamente romántica, pero acepto que haya lectoras que esperen algo distinto de ella. Es complicado. A veces siento que tengo que enfrentarme a un doble hándicap, el de las lectoras a las que no acabo de convencer porque me salgo un tanto de los cánones, y el de quienes ni siquiera consideran leerla porque la etiqueta de Romántica ya les echa para atrás.

Pero nadie dijo que fuera fácil, y estoy convencida de que es necesario que existan distintas voces. Yo apuesto por la mía.
eMe - Cuando dije que podía traspasar fronteras me refería a eso, a que es una novela que podrían leer y disfrutar lectores de otros géneros. Otra cosa son los prejuicios que supone una etiqueta, claro, pero eso es inevitable aunque sea una pena.

Supongo que como a otras lectoras, algo que me gusta de tu trabajo es que arriesgas y no fabricas clones uno tras otro.

Marisa- Tengo que variar porque si no, siento que me repito y me bloqueo, pero soy consciente de que ese ir de un extremo a otro, de un reino medieval inexistente a una historia actual con la corrupción y los juzgados de Plaza Castilla de fondo, o del estilo más atrevido de El juego a otro como Kate Bentley, que en el momento en que la cosa va más allá de un beso cae un tupido velo y en el siguiente capítulo ya es de día, pues... tiene ventajas e inconvenientes. Pero reconozco que me lo paso muy bien cambiando el tono y los esquemas y cruzo los dedos cada vez que alguien me cuenta que alguna le ha gustado y va a seguir leyendo.

eMe - Es un placer charlar contigo, pero no quiero acabar esta entrevista sin que nos cuentes qué tal van tus proyectos de futuro. ¿Publicas pronto? ¿Estás escribiendo?

Marisa - Aún no tengo fecha, pero sí una novela terminada. Se publicará también con HarperCollins y volverá a ser distinta. Actual y con un tema espinoso de fondo, con dos protagonistas que me gustan mucho, mucho y un secundario que me ha enganchado tanto que por primera vez he decidido que merece tener su propia historia. Así que aunque serán independientes, en cierto modo son complementarias, y si la primera transcurre en París, con esta he vuelto a Berlín. Y esto sí que es una primicia, porque no me gusta adelantar acontecimientos. ¿Qué le has echado a mi Nestea? XD

eMe-  ¡Prometo que nada!  :D  No imaginas cómo me gusta escuchar eso.  ¡Dos por una! Bueno, no te preguntaré porque sé que no vas a soltar prenda, pero no por falta de ganas. Marisa, ojalá algún día tengamos un verdadero tête à tête; ha sido muy bonito pasar la tarde contigo. Mucha, muchísima suerte en tus proyectos futuros. Estaré pendiente, no pienso perderme ni una sola de tus novelas.
Un abrazo grande.

Marisa- Estoy segura de que antes o después habrá ocasión para ese encuentro y tendremos más cosas que contarnos. Muchas gracias por la charla, por el buen rato y por el cariño y un abrazo enorme también para ti.