6/12/15

La necesidad de que exista la Autopublicación.

Llevo tiempo escuchando voces a favor y en contra de los autores autopublicados. Desde que es una opción a la publicación tradicional, nada desdeñable por cierto, hasta que son "competencia desleal", o "lo que las editoriales rechazan".
Realmente hay opiniones para todo y en la medida que se hagan con más o menos educación son "respetables". Pero no olvidemos que son simplemente eso: opiniones.

Generalizar a veces no es bueno.

Hay muchas opciones para autopublicar, pero es verdad que a través del gigante Amazon es tremendamente sencillo y que cualquiera puede colgar un libro en la red para su venta. Desde una recopilación de recetas de cocina o un tutorial de punto de cruz, hasta una novela de mayor o menor extensión. También es cierto que "todo vale": no hay filtro ni impedimentos, todo son facilidades. Está al alcance de cualquiera y por ese motivo, como no hay una criba como sucede en una editorial: hay de todo.
Y cuando digo que "hay de todo" os aseguro que así es. Hay cosas tremendas que dañan la vista, pero también hay pequeñas joyitas que están por descubrir. Así que no les rechacéis de plano, simplemente investigad antes de decidiros a comprar.
No penséis que porque un editor haya rechazado el manuscrito, el material es basura. Nada más lejos. Las editoriales son, ante todo, negocios y publican aquello que piensan que puede tener salida entre quienes conforman su público. Es la ley de la oferta y la demanda y como en cualquier otro ámbito hay tendencias que deben aprovechar. También, aunque son los menos, hay profesionales que, al margen de aquello que han de publicar para ganar dinero o subsistir, apuestan por autores  noveles y emergentes. Cada uno tiene su política y es muy de respetar. Más de una vez se habrán dado con un canto en los dientes cuando otro ha cazado aquella obra que tuvo entre sus manos y que no se atrevió a lanzar.

Pero volvamos a la Autopublicación. Realmente ¿es necesaria? 

Yo digo sí, a pesar de que puedas encontrarte cosas infumables.  Considero que son un escaparate importante, son la cantera. Muchos se perderán por el camino, es cierto, pero puede que algunos, los realmente buenos, puedan llegar a ser grandes escritores en un futuro. ¿Por qué no? En algunos casos y con la orientación debida, son gente que puede crecer mucho como profesionales, pero es verdad que necesitan una mano que les ponga en el buen camino, y esa mano podría ser la del editor. No sé si existe la figura del "cazatalentos" en este mundillo, alguien que haga el trabajo de los ojeadores de fútbol y que lea autopublicados para buscar aquel talento mal aprovechado y ayudarle a desarrollar su potencial, pero me da la impresión de que no es así. Acaban publicando (con editorial) los que no desfallecen, los que insisten, los que a base de esfuerzo individual consiguen despuntar entre el resto.

Y vosotros ¿qué pensáis? ¿Consideráis que se debería "limitar" de alguna forma tal avalancha de autopublicados? ¿Les dais una oportunidad o cerráis los ojos cuando veis que no tienen el apoyo de un editor?
Os cedo la palabra.